
Por Gaudeamus I
Érase una vez que se era, en una pequeña región del norte español, que su Gobierno regional y popular, por aquello de la crisis, decidió recortar gastos en ese apartado denominado ‘publicidad institucional’, es decir, la partida presupuestaria destinada a los distintos convenios publicitarios firmados con cada uno de los medios de comunicación de la región.
Hete aquí que esta decisión ha provocado importantes quebraderos de cabeza a todos y cada uno de los medios afectados, pero nos centraremos en una humilde delegación de un periódico de pago y tirada diaria, por ser sobre el que más conocimiento de causa tenemos (por aquello del rigor periodístico y tal).
Pero, ¿qué es un convenio publicitario? Una primera definición nos llevaría a pensar en una cantidad que ese Gobierno popular paga al periódico a cambio de inserciones publicitarias periódicas. Una segunda la dio recientemente en una conversación, un alto cargo de la citada delegación: “Significa que el Gobierno paga los sueldos de la mitad de la plantilla”. Como se detecta algo de ironía en el comentario, indagamos un poquito más. Aquí la nueva respuesta: “Prefiero no decir en qué consiste ese convenio, es demasiado vergonzoso”.
En nuestras hábiles pesquisas, hemos averiguado que dicho convenio ascendía a 9.000 euros mensuales y, lo que es mejor, venía a regular el número de líneas de texto y fotos que el periódico debía publicar cada día sobre actos del presidente o de sus consejeros. Este cabo lo atamos cuando el jefe de la delegación expuso el motivo dado desde el Gobierno para suprimir el convenio: “Dicen que no hemos hecho suficiente caso al presidente”.
Desde aquí no diremos más. Únicamente dejaremos la última reflexión del mandamás de esta humilde delegación, cuando se le preguntó por el camino periodístico a seguir a partir de ahora: “Hombre, es que ahora estamos en crisis y la gente se aprieta el cinturón, pero la crisis acabará y si consideran que no nos hemos portado bien, igual no nos lo vuelven a poner”. Que cada cual valore lo que estime oportuno, que ya saben que este submundo de los blogs, las opiniones no valen dinero.